Escuela CircleLeonistica REFLEXIONES SOBRE EL DIA DE LA RAZA
Hoy, 12 de opctubre de 2007 se cumple un nuevo aniversario del descubrimiento de América y al recordarlo no ignoramos que el significado que tradicionalmente se le atribuía a este evento desde hace cierto tiempo es sometido a revisión y, con el propósito de contribuir a aclarar iodeas me ha parecido oportuno ocuparme del tema. El análisis de la cuestión nos enfrenta a la disyuntiva de retroceder al pasado y juzgar esos acontecimientos como si hubieran ocurrido en el presente y fuera de la época en que se produjeron: o mirar en la actualidad ell legado de ese ayer pero dentro de la ia circunstancia que caracte3rizó es época y proyectarlo hacia el futuro con un sentimiento integrasdor, teniendo en cuenta la realidad del contexto histórico en que se produjeron los hechos y lo sucedido con posterioridad a fin de no realizar una valoración congelada de un instante de la vida de la sociedad juzgándola ignorando tal contexto, porque eso puede conducir a impedir sin término contemplar el todo con una visión más integradora y positiva de la realidad social y política actual, porque lo ocurrido en aquel pasado no puede revertirse mientras que al presente lo estamos construyendo momento a momento entre todos.
Viene al caso traer a colación el criterio de que el equilibrio es la base de la armonía del universo e indica la conveniencia de buscar con racionalidad y objetividad de entendimiento observar las cosas en perspectiva, porque eso evitará que se enturbie la posibilidad de superar agravios en la inteligencia de que el perdón puede ser un mecanismo apto que sane heridas del corazón que conduzca a superar la sensación de padecer lo injusto, y de esa manera alcanzar sosiego en la convivencia humana y gozar un presente sin sombras ni amarguras . Este enfoque Invita a inclinarse por una apreciación más equilibrada y conciliadora, atendiendo también a la circunstancia de que la Iglesia ha reconocido los errores y los excesos que se cometieron en esa época en nombre de la fe y suplicado perdón por ellos, pidiendo además en forma reiterada consideración y ayuda para las comunidades indígenas, como lo hizo el Papa Juan Pablo II en 1992 en Santo Domingo al cumplirse cinco siglos de tal descubrimiento, cuando señaló que debía aprovecharse dicho aniversario como oportunidad única para buscar el perdón por las injusticias del pasado y al mismo tiempo pedir por un presente más humano, equitativo y solidario para esos pueblos.
En mérito a lo que antecede respecto de este hecho tan trascendente quizás sería válido pensar que por sobre todas las cosas, en lugar de una celebración sería más razonable y justo considerar que, simbólicamente, con los errores y excesos que caracterizó una época y que no se convalidan, representa el punto de arranque de un proceso integrador de culturas, creencias, lenguas y acontecimientos singulares que definieron y caracterizaron la entidad histórica de América Latina. Es decir, reconocer y comprender con benevolencia que esta fecha evoca el encuentro de dos mundos que al entrelazarse en su momento histórico en el escenario de estas tierras americanas tuvo el poder de provocar la expansión espiritual y material del hombre a través de un alumbramiento doloroso, que hoy debería tender a aceptar que el mestizaje en su esencia es una conjunción nacida de esa mezcla de voluntad creadora, azar y arbitrio de los genes, en lugar de separar o rechazar esta realidad final que nos ofrece el presente, conduzca a que quienes hoy la habitan busquemos juntos reafirmar una entidad unitaria en el crisol latinoamericano de la vida, porque en él se entremezcló el aporte español de su cultura, su orgullo individualista y su cristianismo evangelizador con la contribución que aportaron los indígenas de su propia cultura y de una sabiduría mítica del universo, la que hoy algunos la consideran muy cerca de la ciencia. Y los criollos, como descendientes nacidos de esa conjunción entre la inmigración primera de europeos y los pueblos originarios de latinoamérica, supieron separa la razón de la fe para preservar ambas en su majestuosa autonomía y forjar su personalidad distintiva.
Por lo expresado y pensando en el fraternal entendimiento que debe primar en iberoamérica, como además el Leonismo persigue el propósito de crear y fomentar un espíritu de entendimiento entre los pueblos del mundo, pensamos que, sin olvidar ese pasado cuestionable que no podemos modificar pero trayendo la cuestión a la realidad actual, dentro del proceso integrador en lo económico, político y social que se ha extendido por el mundo, es importante que como hijos de estas tierras rescatemos nuestro propio proceso integrador reconociendo la importancia y trascendencia de esa fusión de valores originales y colonizadores y juntos reafirmemos nuestra identidad unitaria en paz, apelando a una tolerancia superadora que nos conduzca a buscar con justicia y equidad eliminar los padecimientos de quienes en el presente habitamos este suelo, sin ningún tipo de discriminaciones. Hacerlo así contribuirá a construir el mundo mejor que anhelamos.
PDG Dr. Tito L. Rocchetti |